RECONOCER, ACEPTAR Y PEDIR PERDÓN
Está comprobado que generalmente en las discusiones no se llega a
ningún lado sin el reconocimiento, la aceptación y el perdón de la falta
que cometimos.
Un cúmulo de circunstancias y malos recuerdos
que hemos estado grabando por años sin haber podido liberarlos, son los
que no nos permiten sanar por completo. Las claves están en:
RECONOCER. Cuando se ha ofendido a alguien, aún sin darse cuenta, hay que reconocer la falta.
ACEPTAR. Cada circunstancia y pensamiento es vivido desde una situación
específica, jamás se puede avanzar en algo si esto no se acepta.
PEDIR PERDÓN. Algunas personas consideran que no hace falta pedir
perdón, pero esto es lo que complementa el hecho de reconocer que se ha
lastimado, y aceptarlo nos lleva a pedir perdón a la persona para sanar
del todo la falta.
Para avanzar en relaciones sanas es
imprescindible no dejar que se acumulen los resentimientos, pues salen
cuando menos lo estamos esperando.
A veces por no tener una
discusión acumulamos resentimientos, aunque sabemos que estos provocan
enfermedades. A mayor resentimiento, mayor enfermedad.
Podemos
hacer un ejercicio muy sencillo si nos interesa resetearnos por
completo, es como vaciar la vasija que hemos cargado y comenzar de nuevo
limpios. Lo único que tenemos que hacer es escribir todo lo que
sentimos y leerlo las suficientes veces como para darnos cuenta que ya
no tienen sentido almacenar eso en nosotros, entonces quemamos la hoja.
Nos sentiremos muy liberados.
Si esto nos pasa con personas a
las cuales ya no vemos porque ya están en otro plano, estamos muy
distantes de ellas o la relación ya no tiene remedio, de cualquier
manera es bueno hacer este ejercicio para liberarnos de todo aquello que
nos puede estar dañando.
Para hacer el ejercicio:
Invitamos a la persona con la cual hubo una discusión, un mal entendido o
muchos momentos difíciles, y le pedimos que haga el mismo ejercicio. Ya
sea nuestra pareja, madre, padre, hijo, hermano, primo, amigo, vecino,
empleado, compañero de trabajo o cualquier persona con la cual deseamos
aclarar ese incidente y arreglarlo para siempre.
En una hoja en
blanco se hace un listado de todo aquello que se ha quedado pendiente y
que al recordarlo aún causa un malestar en nuestro cuerpo. Debemos
detallar, de modo simple y concreto, por qué nos sentimos mal.
Procuremos estar en un ambiente neutral y tranquilo, de preferencia
lejos de nuestro hogar, lugar de trabajo, casa de los padres, etc.
Las personas que quieren aclarar esto deben estar en la sintonía de
querer disolver todo lo que han hecho o les hicieron, con la clara
conciencia de que eso no pasará de nuevo y tampoco implicará una nueva
discusión.
Es muy conveniente no etiquetar a las personas,
debemos estar conscientes que todos deseamos ser mejores seres humanos y
se nos reconozca el cambio positivo que vamos teniendo en las
relaciones.
Cada quien debe leer su lista y explicar
exactamente lo que les molestó tanto, lo que los hizo sentir mal, y la
otra persona debe permanecer callada. Al terminar de escucharla, digamos
“Reconozco que te ofendí, que te hice sentir mal, fui grosero,
desatento, te ignoré, te lastimé, no te di tu lugar, te ofendí”, etc.
Luego digamos “Acepto lo que te hice y te pido perdón”.
Al
terminar de hacer el ejercicio les garantizo que ambas personas sentirán
como si una carga enorme desapareciera de ellas y, de este modo, podrán
continuar con una bella relación.
En el futuro lo conveniente
será que cuando tengan un conflicto lo aclaren en el momento, porque
entre más tiempo pasa, más nos daña, y es muy importante reconocer,
aceptar, y pedir perdón.
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