¿Es el yoga un método efectivo de desintoxicación? Puede ser, pero depende de lo que estés buscando desintoxicar. Si bien es lógico pensar que la práctica de ásanas de yoga puede desintoxicar el cuerpo, en realidad no hay estudios científicos que lo validen. Sin embargo, la toxina más nociva para el yogui es avidya –una percepción errónea de la verdadera naturaleza del ser, la identificación con nuestro cuerpo, pensamiento y sentimientos –en lugar de la identificación con el Ser Divino y Absoluto-, pensando entonces que hay un “tú” separado de los demás.Las prácticas de yoga indudablemente pueden ayudar a limpiar ese problema. Avidya es la causa de todo nuestro sufrimiento: crea todas las toxinas emocionales, como la tristeza, el miedo, el enojo, la ansiedad, etc.; mientras que la identificación con el Ser superior crea un “súper” cuerpo o un cuerpo “angélico” que no puede ser tocado por el dolor, la enfermedad o los altibajos emocionales. Cualquiera que sufra de avidya puede desintoxicarse y beneficiarse con la práctica de yoga.
¿Cómo desintoxica el yoga? He aquí algunas formas:
Cantos devocionales. Al cantar nos “salimos de nosotros mismos” –quitamos el enfoque del yo y merma la identificación con nuestra mente que siempre está fluctuando. Los pensamientos negativos producen toxinas. Además, el sufrimiento de otros contamina la atmósfera a nuestro alrededor, así que cantar un mantra como lokah samastah sukhino bhavantu por ejemplo, es una afirmación que proclama que la persona que lo canta no quiere que otros sufran, creando así una atmósfera libre de sufrimiento y toxicidad. Esto es un remedio poderoso y puede actuar como un desintoxicante potente para aquél que recite el mantra, así como para aquellos que reciban la bendición.
Kriya. El yoga ofrece una gama de prácticas de limpieza conocidas como kriyas, cada una diseñada para eliminar cierto tipo de suciedad en el cuerpo físico y los cuerpos sutiles. Un ejemplo es kapalabhati –exhalaciones fuertes y cortas seguidas de inhalaciones pasivas-, que elimina el exceso de aire en el cuerpo y nos permite sobreponernos al aferramiento y estimular el ajña (6º) chakra en el entrecejo. Otro kriya es agni sara (“limpieza de fuego”), que usa el elemento fuego en el cuerpo para quemar las impurezas y los bloqueos de cuerpo sutil, conformado por canales de energía. Agni sara se realiza de pie, exhalando todo el aire, y después bombeando el diafragma de arriba abajo sin respirar.
Meditación. Nuestros pensamientos no necesariamente son venenosos, y el objetivo de la meditación o la práctica de yoga en general no es eliminar los pensamientos. Pero al identificarse con nuestros pensamientos negativos –estarles dando vuelta, dejar que crezcan, alentarlos a que se reproduzcan y pensar erradamente que los pensamientos sobre nosotros mismos son nuestra naturaleza- eso sí es venenoso. En la meditación, observamos nuestros pensamientos surgir, y los dejamos pasar. Hacemos esto al estar constantemente enfocando nuestra mente en un objeto, como la respiración o un mantra (como por ejemplo “Lo dejo ir”). Cada vez que notamos que estamos pensando, cada vez que notamos que nuestra mente divaga, regresamos nuestra atención sin involucrarnos con los pensamientos. Con el tiempo, desarrollamos la habilidad de enfocar la atención en el objeto de nuestra elección el tiempo que nosotros deseemos, y así nos vamos identificando cada vez menos con nuestros pensamientos negativos.
Ásana. Nuestra cultura limita nuestra presencia física a un rango aceptable de movimiento y acción. La práctica de ásana nos hace traspasar estos límites de movimiento y acción y nos abre las puertas a un mundo nuevo de posibilidades que no sabíamos que estaba a nuestro alcance. Las ásanas fortalecen nuestra autoestima y confianza en nosotros mismos, destruyendo el veneno que inyecta una autoestima baja. Las ásanas también estimulan el sistema endócrino, que fortalece nuestra inmunidad y nos hace menos susceptibles a las toxinas físicas que se encuentran en el aire, agua, y la comida que ingerimos.
El yoga nos enseña que nosotros creamos nuestra realidad con nuestra forma de ver las cosas. Nuestra perspectiva, por tanto, es esencial. Incluso al enfrentar una enfermedad seria, tenemos la elección de vernos a nosotros como un ser vivo, en lugar de un ser que se está muriendo –después de todo, todo ser vivo es también un ser que está muriendo, ya sea con o sin enfermedad. Nuestro punto de vista puede ser tóxico o no, y a través de las prácticas de yoga estamos siempre cambiando nuestro punto de vista: vemos el mundo de cabeza, de lado, desde un ángulo distinto, y al mismo tiempo regulamos y controlamos nuestra respiración, etc. Estas prácticas te dan la oportunidad de experimentar tu vida desde una perspectiva diferente, y nos otorgan entonces la oportunidad de eliminar de raíz las toxinas que nos invaden.
David Life
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